Poesía
Examinemos una mañana de niebla la red que se ha construido durante la noche. Los hilos pegajosos están cargados de gotitas y, combándose bajo su carga, se han convertido en multitud de catenarias dispuestas en orden exquisito. Si el sol atraviesa la niebla, el conjunto se ilumina con fuegos iridiscentes y se convierte en un racimo de diamantes.
El número e ha alcanzado su gloria.
Jean Henry Fabre
Muy poético el párrafo de Fabre, ¿verdad?






Trackback | 25 Nov, 2009
Bitacoras.com
exp(exp(i2pi)) | 25 de Noviembre de 2009 | 15:08
Inexpresable!
Andreu | 25 de Noviembre de 2009 | 15:29
También se manifiesta el número e en las velas de las barcas henchidas por el viento y, en otro plano más prosaico, en los cables de la electricidad.
José Luis | 7 de Diciembre de 2009 | 18:11
El número e a la luz del sol.