Un Hitler en Estados Unidos

Kurt Gödel
Una característica que suele presentarse con cierta frecuencia es la rareza (no se entienda este calificativo como peyorativo). Un genio es raro, extraño. No digo que lo sean todos, pero bien es cierto que muchos de ellos han tenido una personalidad bastante peculiar en comparación con sus semejantes. Quizás de entre los más cercanos a nosotros en el tiempo el genio Albert Einstein sea uno de los que no poseían dicha característica. Einstein era un tipo agradable, sociable, con sentido del humor. Y es posible que uno de sus mejores amigos sea precisamente lo contrario: uno de los máximos exponentes de los últimos tiempos en lo que a personalidad extraña se refiere (posiblemente compartiendo podio con John Nash, o al menos con el Nash que se nos muestra en la película Una mente maravillosa). Nos referimos a otro genio, Kurt Gödel, el mayor exponente de la lógica del siglo XX (y uno de los mayores de la historia, si no el que más).
No voy a realizar una reseña biográfica de Gödel, ni hablar de sus teoremas de incompletitud, todo eso quedará para ocasiones posteriores. Lo que quiero hacer en esta entrada es contar una anécdota de su vida que puede ejemplificar esa característica de rareza que sin duda Kurt poseía.
A pesar de que Gödel no era judío, muchos pensaron lo contrario, posiblemente por su apariencia y por tener entre sus amistades a muchos judíos. Hasta en la Universidad de Viena tuvo problemas por el hecho de realizar la tesis junto a un judío. A pesar de ello nunca reparó demasiado en la situación política de Austria en aquella época (hablamos de 1930-40, en plena subida del Partido Nazi, con todo lo que sucedió después). Pero fue posiblemente una agresión a él y a su mujer por parte de un grupo de nazis que los confundieron con judíos la que provocó que los Gödel decidieran salir de Viena. Después de un largo y tortuoso viaje Kurt y Adele, su esposa, llegaron a Princeton a finales de marzo de 1940. Allí les esperaba el economista Oskar Morgenstern, compatriota y amigo suyo que preguntó a Gödel por Viena nada más verle. La respuesta de éste no puede reflejar mejor el carácter raro y despistado de Gödel:
El café es pésimo
Pero la anécdota que os quería contar, el detalle que quería que conocierais sobre la rareza de Gödel se produjo cuando éste comenzó a tramitar su nacionalidad estadounidense. La adquisición de dicha nacionalidad culminaba en una audiencia ante un juez que tenía potestad para preguntar al interesado sobre cuestiones relacionadas con la Constitución.

Albert Einstein y Kurt Gödel
Como podéis ver, Gödel fue una persona, como decía antes, bastante rara en lo que a pensamiento se refiere. Pero también sufrió de ciertos problemas mentales que le hacían convertirse en un tremendo paranoico. Tanto es así que una de sus crisis resultó ser fatal. Con su mujer hospitalizada, Gödel tuvo uno de sus ataques. Sus paranoias sobre un complot para envenenarle le llevaban a dejar de comer. En ocasiones anteriores era su esposa quien le alimentaba, probando ella antes la comida para convencer a Kurt de que no había peligro. Pero en esta ocasión Adele no estaba allí para ello…y Gödel no comió. Hasta tal punto que murió por ello. Oficialmente falleció por desnutrición e inanición como resultado de un trastorno de la personalidad. Vamos, que murió de hambre. Una lástima.
Y para terminar, por si alguien se lo ha preguntado, no, no he encontrado nada relacionado con esa supuesta contradicción que Gödel encontró en la Constitución estadounidense. ¿Habrá quedado constancia de ello?
Esta anécdota está sacada del libro Pasiones, piojos, dioses…y matemáticas, de Antonio J. Durán y es mi segunda colaboración en Amazings.








Samuel | 9 de septiembre de 2010 | 13:18
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Pues “simplemente”, se puede buscar en las ampliaciones de poderes y en las suspensiones de la propia Constitución que tiene el Presidente para encontrarlo.
En la mayoría de Constituciones, incluída la Española de 1978, en caso de “crisis nacional”, el Presidente o el Jefe del Estado (en EEUU son lo mismo) pueden proponer al Parlamento que se suspenda la Constitución hasta que se restablezca la normalidad democrática. En otras palabras: hasta que él se muera.
Conrado | 9 de septiembre de 2010 | 15:20
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HOla amigos, me parece que el título con esa foto abajo no es una combinación muy feliz. Estaba esperando el momento en que el bueno de Kurt pasaba a creerse Hitler. En fin.
Salud!
Conrado | 9 de septiembre de 2010 | 15:32
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Hola amigos, de nuevo. Quise votar a Gaussianos, pero luego de crear una cuenta no me lo permitió porque no podía votar si no tenía actividad anterior en la red (?). Tan poco lógico como suena.
Salud!
Truco | 9 de septiembre de 2010 | 16:34
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gaussianos | 9 de septiembre de 2010 | 16:52
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Me pareció conveniente el título teniendo en cuenta la anécdota. Si alguien no lee el artículo puede pensar cualquier cosa (como ocurre con muchísimos artículos), pero en cuanto se lee se entiende perfectamente
.
Sobre el tema del voto, han considerado que los nuevos registros deben tener cierta actividad en redes sociales para evitar que la gente registre nuevos usuarios solamente para votar, hecho que adulteraría los resultados de los premios. Yo creo que tiene sentido. De todas formas si tenéis cuenta en Twitter o Facebook podéis loguearos con ellas y así demostráis que sois usuarios verdaderos.
Muchísimas gracias por la intención de votar a Gaussianos
.
proaonuiq | 9 de septiembre de 2010 | 17:52
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En relación con este tema hace poco encontré un curioso libro “From cretins to genius” (en una busqueda-google aparece el primero de la lista y se puede hojear gratuitamente en google-books) escrito por un curioso y hoy olvidado personaje, Sergei Voronoff (http://en.wikipedia.org/wiki/Serge_Voronoff).
Defiende la curiosa y hoy indefendible tesis de que todos los genios descienden de una misma cepa genética.
Guisaillo Papa | 10 de septiembre de 2010 | 01:15
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¡Hola! No sé cómo pero he acabado en tu web (es lo que tiene internet, jeje) y he acabado realmente asombrado.
Quisiera agradecerte el trabajo que realizas, que es más que interesante. Me ha dejado impactado esta historia que cuentas.
Yo era de los que leía todo y me iba. Ahora que tengo página sé la ilusión que hacen los comentarios y los votos, así que venía sólo a eso. A agradecerte y darte la enhorabuena por el trabajo realizado, a comentarte, y a decirte que te he votado en los premios bitácoras como mejor blog de ciencias.
¡Un saludo y gracias!
Guisaillo Papa | 10 de septiembre de 2010 | 01:17
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En serio, una mente tan inteligente y supuestamente lúcida como para llegar a los logros de Gödel…. es capaz tanto de esos logros como de acabar venciendo la mayor necesidad física que existe como es el comer.
Impresionante. No lo sabía, gracias de nuevo.
Omar-P | 10 de septiembre de 2010 | 03:00
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La mayor necesidad física no es comer sino respirar.
gaussianos | 10 de septiembre de 2010 | 03:20
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Guisaillo Papa, muchas gracias por tus comentarios sobre mi blog y por el voto que me has dado en los premios
.
Omar, es posible, pero se entiendo lo que Guisaillo quería decir, ¿no?
Guisaillo Papa | 10 de septiembre de 2010 | 08:48
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Jejeje, bueno, está claro que antes que comer hay que respirar… pero es “diferente” respecto a lo que yo me refería.
Porque respirar se hace de forma subconsciente también, no hay que “buscarlo” expresamente. No sé si me explico, bueno, de todas formas como dice gaussianos, creo que se entiende.
Un placer encontrarte gaussiano… que por cierto, estaba acostumbrado a esa palabra ya que mi hermano y mi cuñada estudiaron matemáticas. Nunca supe qué era pero la conocía, jejeje.
Y sobre los premios, te lo mereces, y ya sabes si te sobra alguno para gastronomía, jejeje.
¡Un saludo y me pasaré por aquí a menudo!
Omar-P | 10 de septiembre de 2010 | 12:36
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Jejeje, si, se entiende.
calamar | 10 de septiembre de 2010 | 13:49
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Para raro Erdos
http://es.wikipedia.org/wiki/Paul_Erd%C5%91s
lucagali | 13 de septiembre de 2010 | 00:09
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En Historias de la ciencia aparece el diálogo que Gödel mantuvo con su examinador:
- “Hasta ahora, Ud, había sido ciudadano alemán” comenzó el funcionario.
- “Austríaco, no alemán”, corrigió Gödel.
- “Bueno, muy bien, una dictadura siniestra, menos mal que eso no es posible en América”, dijo el funcionario
- “¡Al contrario!”, volvió a corregir Gödel. “¡Yo sé perfectamente que sí puede ocurrir!”
Guisaillo Papa | 13 de septiembre de 2010 | 01:01
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Impresionante lucagali…
Me quedo sin palabras ante la mente de este hombre, en serio. Lo que es la cabeza humana, que barbaridad.
¡Gracias por el aporte!
Conrado | 13 de septiembre de 2010 | 20:56
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Hola, tampoco me dejaba con facebook ni twitter. Por lo de “si tenéis cuenta en Twitter o Facebook podéis loguearos con ellas”.
En fin, saludos y sigan así, el blog está muy bien.
gaussianos | 14 de septiembre de 2010 | 02:34
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¿Tampoco con Twitter o Facebook? Que raro…No sé qué decirte Conrado, según ellos debería funcionar.
Voy a comentarlo por Twitter a algún responsable por si han tenido algún problema.
Saludos.
Samuel | 14 de septiembre de 2010 | 07:26
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Conrado, no estás solo, a mí no me dejaba ni por Twitter ni por Facebook.
Ximena | 18 de septiembre de 2010 | 03:12
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Solo quería mostrar mi satisfacción por esta web. Siento que siempro descubró algo nuevo. Gracias
gaussianos | 18 de septiembre de 2010 | 05:19
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Muchas gracias Ximena. Espero que continúe siendo así
.
Helena Gómez | 29 de julio de 2011 | 13:23
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En realidad la situación de la Alemania Nazi puede ocurrir practicamente en cualquier país. En realidad la mayoría de organizaciones se asemejan a la Alemania Nazi en que la distribución del poder se asemeja a una pirámide en la que unos pocos dicen lo que tiene que hacer la mayoría, quizá la única diferencia sea que la obcecación de los nazis les llevó a declarar la guerra al resto del mundo, mientras que otros dirigentes se conforman con mucho menos, pero quien puede impedir que un grupo totalitario tome el poder en cualquier país democrático, si tiene un discurso agradable a los oidos del pueblo. En realidad la clave de las dictaduras es que tienen, al menos, un grupo de individuos que les apoya, puesto que un sólo individuo no puede arrastrar a toda una sociedad al desastre, y esto es un rasgo que mantienen en común con la democracia: la existencia de un grupo que apoya a la persona, o grupo de personas, que detenta el poder.
mario1996 | 27 de noviembre de 2011 | 01:50
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Mmm no puedo evitar comparar a esta celebridad con Sheldon Cooper, personaje de la serie cómica The Big Bang Theory. Muy inteligente, quizá demasiado para llevar una vida normal. De hecho en un episodio lo meten en la cárcel por “meterse” con un juez.